
Todos los fanatismos son malos.
Y en esto de la tecnología se pueden contar por centenares. Cada uno con su guerra, que si MP3 o audio-lossless, que si DVD-HD o BluRay, que si Apple o PC… Hace décadas que el CD está entre nosotros pero continúa habiendo un gran número de partidarios de los viejos y buenos vinilos. Una confrontación épica que puede haber llegado a su final con una solución salomónica. ¿Deseas saber más?
Los niños son tan felices cuando les regalas algo que a la vez es un dulce y un juguete. ¿Por qué los adultos no pueden disfrutar con algo que lo mires por donde lo mires deja contento a todas las partes en un enfrentamiento? Eso es lo que parece haber pensado el músico tecno/electrónico Jeff Mills que ha sacado su último disco en un formato híbrido vinilo/CD.
Convergencia, cohabitación y convivencia en un único soporte de dos formas de entender la reproducción musical. Por una cara tienes la sperficie negra y brillante, acharolada, del vinilo con su microsurco visible esperando girar a 33 rpm con una aguja que convierta sus rugosidades en música, mientras que por la otra cara el brillo es cromado y aguarda el láser que transforme sus ceros y unos invisibles para el ojo humano en melodía.

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